Muerden, pero caminamos.
21 juny 2010
CARLOS MARÍA BRÚ PURÓN, Presidente del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo i ex diputado al Parlamento Europeo.
Siempre he estado en contra de toda frase, individual o popular, que hasta metafóricamente rebaje la condición de la persona a la de nuestros amigos, los animales, etapa anterior en el proceso darwinista. Por eso el famoso refrán es doblemente rechazable por aludir al lenguaje de los canes y al sometimiento de los equinos al “señor hombre”.
Pero no es extraño al género humano dar alguna dentellada, con o sin deglución, no ya a la pitanza, también a lo humano incómodo, también al vecino de la esquina, y por supuesto a la obra de éste.
No olvidemos que al proyecto europeo se le han dado muchos mordiscos: “silla vacía” de De Gaulle, “No danés” del 91, veto británico a la PESC, “Noes” del francés y holandés a la Constitución europea, subsiguiente aparcamiento británico en cuanto al proceso ratificatorio de la Constitución, rebaja de gran parte del contenido de ésta bajo el burocrático título de “Funcionamiento de la UE” según el Tratado de Lisboa, al que por supuesto damos la bienvenida; pero, nuevo zarpazo, el “No” irlandés que en los momentos en que se redactan estas líneas recaba de nosotros un gran esfuerzo para superarlo.
Y junto al mordisco, alguna que otra “mordida” (versión mexicana). No otra cosa fue la actitud de 10 Estados de la Unión, los por Rumsfeld llamados de la “Nueva Europa”, en hilera tras el flash luminoso de las Azores, todos a la caza de alguna generosa dádiva por parte del Comandante en Jefe G.W. Bush.
Y ya no caballeros, simplemente andantes, los europeos caminamos no obstante barreras y barrancos. En todo tiempo y hacia delante. Y no porque machadianamente hagamos el camino con nuestra andadura, sino porque el único camino que nos cabe es el que hemos de recorrer.
Único porque para lograr paz, libertad y justicia entre los ciudadanos de este gran y pequeño Mundo, no hay otra vía que el diálogo, la negociación y el acuerdo. Una vía que parta de una democratización, no sólo política, también económica y social, en el seno de Naciones Unidas y a través de la conjunción de esfuerzos por parte de las grandes regiones planetarias, de entre las cuales la Unión Europea fue y es pionero y debe ser y será modelo.
Una Unión Europea multilateralista, defensora de Derechos Humanos, modélica en su sistema de bienestar social, atenta al under law democráticamente obtenido a escala planetaria, es meta y camino de la única Europa que nos cabe, la Europa federal que en las propias palabras de la Declaración de La Haya de 1948, sería desde entonces el objetivo de nuestro Movimiento Europeo.













